Los nombres

Siempre quiso ser escritor, pero lo supo tarde. Cuando la necesidad de escribir afloró y se apoderó de él ya era un hombre hecho y derecho, tan hecho y tan derecho que no tuvo valor para vivir.

Por eso ahora escribe cuidadosamente los nombres de hombres y mujeres que se casan, o se emparejan, y se divorcian o se separan, a veces, después; y tienen hijos con nombres que él también apunta con cuidado -con aquella estilográfica que le regalaron sus padres cuando aprobó las oposiciones para el Registro Civil, cuando  supo que ya nunca iba a escribir sobre las vidas que en su vida había-, mientras imagina lo que cada nombre esconde, lo que cada nombre le revela.

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Acerca de AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.
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