Muletas

Dijo que su marido tenía Alzheimer. Nadie le preguntó por qué llegaba tarde, pero ella, para justificar su tardanza, dijo que su marido tenía Alzheimer.

Cuando tenía veinte años se casó con él para salir de casa de sus padres; cuando tomaba café con sus amigas, él y los maridos de ellas eran su diversión entre cuchicheos y risitas; cuando los niños eran pequeños su marido era el monstruo vengador de las travesuras; cuando tenía que comprometerse con algo, mejor su marido que ella no entendía de esas cosas; cuando había que pagar las facturas,  su marido era el fracasado que nunca pudo darle el nivel de vida que ella se merecía… Y ahora, que ya no podía reprocharle nada porque él ya ni siquiera la conocía, ahora, que una chica rumana se ocupaba de cuidarlo durante 24 horas al día, ella, por fin, era su víctima indiscutible. ¿Por qué, si no, la miraban con esa cara de lástima cuando la gente lo sabía?

Anuncios

Acerca de AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.
Esta entrada fue publicada en Relatos y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s