Confesión

Anduve mala, y por eso estuve unos días sin venir; que no falto yo si no es por algo así, que yo te soy de ley, aunque nunca lo creyeras. No es solo la obligación, Damián, es que siempre pienso que madre ha de revolverse en esta tumba desde lo tuyo, tener que estar aquí los dos, por los siglos de los siglos, menos mal que, después de tantos años, de padre y madre no quedarían más que los huesos cuando tú llegaste.

Que te hiciera unas sopas al revés, me había dicho muchas veces, desde la primera vez que me vio los moratones, cuando estaba en estado del primero; que te hiciera unas sopas al revés, que lo nuestro no tenía solución, tú siempre bebiendo y haciéndome hijos y yo aguantando los palos sin rechistar. Eran otros tiempos, Damián, si hubiera sido ahora, si me hubiera pillado ahora con 20 años y con este genio, tarde te iba yo a aguantar lo que te aguanté. Tienes que entenderlo, que me abrieras a mí la carne a correazos no tiene perdón, pero, a los hijos…. Mejor no tener padre que tenerte a ti. No, Damián, no me arrepiento, Dios sabe que no me arrepiento, y voy a venir a decírtelo todos los días, hasta que también me metan a mí en esta tumba.

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Acerca de AdelaVilloria

Trabajo para poder comer. Escribo para poder vivir.
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